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Quid?
Me encantaba la risa que tenía, era dulce. La conozco desde que nació, era un bebé precioso, con la piel blanquecina, el pelo oscuro y unos ojos verdes impactantes. Siempre se rió mucho, muchísimo. Cualquier tontería que le hacía su padre era motivo para reír. Estaban todo el día juntos, pasaban todas las tardes tocando el piano, haciendo deberes y escuchando música. Los jueves iban al parque para que ella jugara con sus amigas y él aprovechaba para leer un poco el periódico. Para la madre, cada vez que llegaba a casa era un regalo verle la cara y que ella fuera con tanto entusiasmo a recibirla. Cada día a las tres y cuarto la esperaba en la puerta y ansiaba que llegara porque siempre llegaba con algún detalle para ella, la niña de sus ojos. Se hizo algo mayor y como tal tenía más libertad. Tenía 5 añitos pero ella ya sabía ir abajo a comprar el pan sola. Su padre siempre la miraba por la ventana con cara de admiración porque la veía hacerse mayor. Fue a comprar el pan como cada jueves al mediodía y su padre la miraba como siempre, entonces llegó, él no pudo hacer nada, la madre llegaba del trabajo como cada día deseando que ella estuviera allí para recibirla pero no fue así. La niña de sus ojos, a la que más quería. Vio como, sin piedad, se la llevaban, como con 5 añitos con toda una vida por delante se quedaba reducida en un cuerpo sin movimiento alguno.
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Sobre mi mundo
Cuando llegues a ver con mis ojos podrás ver todo lo que quieras. Fantasía, felicidad, realidad, optimismo... son las cosas que yo veo, ¿y tú, qué quieres ver?
Tú
Tú
Te encontré sin haberte buscado.
Se nos hace corto el tiempo cada vez que el corazón se embala.
Somos parte del mismo colchón.
Dejé mi corazón en sus labios.
Quid?
Me encantaba la risa que tenía, era dulce. La conozco desde que nació, era un bebé precioso, con la piel blanquecina, el pelo oscuro y unos ojos verdes impactantes. Siempre se rió mucho, muchísimo. Cualquier tontería que le hacía su padre era motivo para reír. Estaban todo el día juntos, pasaban todas las tardes tocando el piano, haciendo deberes y escuchando música. Los jueves iban al parque para que ella jugara con sus amigas y él aprovechaba para leer un poco el periódico. Para la madre, cada vez que llegaba a casa era un regalo verle la cara y que ella fuera con tanto entusiasmo a recibirla. Cada día a las tres y cuarto la esperaba en la puerta y ansiaba que llegara porque siempre llegaba con algún detalle para ella, la niña de sus ojos. Se hizo algo mayor y como tal tenía más libertad. Tenía 5 añitos pero ella ya sabía ir abajo a comprar el pan sola. Su padre siempre la miraba por la ventana con cara de admiración porque la veía hacerse mayor. Fue a comprar el pan como cada jueves al mediodía y su padre la miraba como siempre, entonces llegó, él no pudo hacer nada, la madre llegaba del trabajo como cada día deseando que ella estuviera allí para recibirla pero no fue así. La niña de sus ojos, a la que más quería. Vio como, sin piedad, se la llevaban, como con 5 añitos con toda una vida por delante se quedaba reducida en un cuerpo sin movimiento alguno.
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